Seguro de vehículos a motor. Lesiones temporales y baja laboral

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Real Decreto Legislativo 8/2004, de 29 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley sobre responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor.

Artículo 134. Valoración de la indemnización por lesiones temporales.

1. Son lesiones temporales las que sufre el lesionado desde el momento del accidente hasta el final de su proceso curativo o hasta la estabilización de la lesión y su conversión en secuela.

2. La indemnización por lesiones temporales es compatible con la que proceda por secuelas o, en su caso, por muerte y se cuantifica conforme a las disposiciones y reglas que se establecen en este Capítulo y que se reflejan en los distintos apartados de la tabla 3 que figura como Anexo.

3. La tabla 3 contiene tres apartados:

a) La tabla 3.A establece la cuantía del perjuicio personal básico de acuerdo con los criterios y reglas de este sistema.

b) La tabla 3.B establece la cuantía de los perjuicios personales particulares de acuerdo con los criterios y reglas de este sistema.

c) La tabla 3.C establece la cuantía de los perjuicios patrimoniales, distinguiendo las categorías del daño emergente y del lucro cesante, de acuerdo con los criterios y reglas de este sistema.

Artículo 138. Grados del perjuicio personal por pérdida temporal de calidad de vida.

1. El perjuicio por pérdida temporal de calidad de vida puede ser muy grave, grave o moderado.

2. El perjuicio muy grave es aquél en el que el lesionado pierde temporalmente su autonomía personal para realizar la casi totalidad de actividades esenciales de la vida ordinaria. El ingreso en una unidad de cuidados intensivos constituye un perjuicio de este grado.

3. El perjuicio grave es aquél en el que el lesionado pierde temporalmente su autonomía personal para realizar una parte relevante de las actividades esenciales de la vida ordinaria o la mayor parte de sus actividades específicas de desarrollo personal. La estancia hospitalaria constituye un perjuicio de este grado.

4. El perjuicio moderado es aquél en el que el lesionado pierde temporalmente la posibilidad de llevar a cabo una parte relevante de sus actividades específicas de desarrollo personal.

5. El impedimento psicofísico para llevar a cabo la actividad laboral o profesional se reconduce a uno de los tres grados precedentes.

6. Los grados de perjuicio son excluyentes entre sí y aplicables de modo sucesivo. En todo caso, se asignará un único grado a cada día.

A) Incapacidad temporal

La incapacidad temporal «comprende únicamente el período que se extiende hasta la curación o estabilización de las lesiones derivadas del siniestro, durante el cual la víctima recibió tratamiento médico. En consecuencia, una vez que las lesiones se estabilizan en el sentido de que no son susceptibles de curarse ni de mejorar con el tratamiento médico recibido, dicho daño corporal ha de valorarse como secuelas determinantes de una incapacidad, no ya temporal sino permanente» [SSTS 494/2013, de 29 de julio, recurso 920/2011; 10/2013, de 21 de enero, recurso 1614/2009 y 627/2011, de 19 de septiembre, recurso 1232/2008, entre otras]. El período de incapacidad, a efectos médico legales en el ámbito civil, no tiene una relación directa con la incapacidad laboral. Es más, no es anómalo que el alta laboral no llegue a obtenerse nunca, dependiendo de las secuelas. No siendo vinculante el período de baja laboral «en la medida que esta puede estar relacionada con las propias lesiones permanentes, finalmente determinantes de que se reconozca a la víctima una invalidez en el orden social, siendo irrelevante a tales efectos que fueran estas secuelas las que mantuvieran a la víctima en situación de baja laboral» [STS 627/2011, de 19 de septiembre, recurso 1232/2008]. Se puede estar de baja laboral, porque así lo considera el médico de atención primaria, y no hallarse en período de incapacidad a efectos indemnizatorios en el sistema de valoración del daño corporal. Es más, el médico de cabecera puede mantener de forma más o menos artificiosa una baja laboral por razones complemente ajenas al siniestro, incluso por razones sociales o situaciones personales que también deben ser atendidas, pero no sufragadas por la aseguradora.

En conclusión: no puede equipararse período de baja laboral con período de incapacidad a efectos del baremo.

Este mismo criterio se mantiene en el artículo 138.4 del actual texto refundido. Una cosa es que el período de lesiones temporales deba calificarse de perjuicio personal moderado si el lesionado se halla en situación de baja laboral, y otra distinta que deba considerarse como período de lesiones temporales toda la duración de la baja laboral. El artículo 134.2 del Texto Refundido de la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor claramente indica que el período de lesiones temporales finaliza al final del proceso curativo «o hasta la estabilización de la lesión y su conversión en secuela». Si no se produjo una sanidad total, si hay secuelas, el período finaliza en la estabilización. Y nunca en el alta laboral.

B) Periodo de sanidad y baja laboral

(a) Se puede estar en período de sanidad y además de baja laboral. Si durante el período de sanidad (lesionado antes de alcanzar la estabilización) sufro además un «impedimento psicofísico para llevar a cabo la actividad laboral o profesional», es obligado incardinar el perjuicio personal en uno de los grados contemplados en el 138 del Texto Refundido de la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor. Pero estar de baja laboral no implica estar en período de sanidad.

(b) Se puede estar en período de sanidad, y no estar de baja laboral (perjuicio personal básico).

(c) Se puede estar de baja laboral y no estar ya en período de sanidad.

Es más, no es anómalo que el alta laboral no llegue a obtenerse nunca, dependiendo de las secuelas. Esta doctrina, recogida del campo de la medicina legal, es asumida por la Sala Primera del Tribunal Supremo en su sentencia de 19 de septiembre de 2011, recurso 1232/2008, cuando establece que la incapacidad temporal «comprende únicamente el periodo que se extiende hasta la curación o estabilización de las lesiones derivadas del siniestro, durante el cual la víctima recibió tratamiento médico. En consecuencia, una vez que las lesiones se estabilizan en el sentido de que no son susceptibles de curarse ni de mejorar con el tratamiento médico recibido, dicho daño corporal ha de valorarse como secuelas determinantes de una incapacidad, no ya temporal sino permanente»; añadiendo que no es vinculante el período de baja laboral «en la medida que esta puede estar relacionada con las propias lesiones permanentes, finalmente determinantes de que se reconozca a la víctima una invalidez en el orden social, siendo irrelevante a tales efectos que fueran estas secuelas las que mantuvieran a la víctima en situación de baja laboral».

C) Perjuicio moderado

Respecto a la naturaleza del perjuicio moderado, según el baremo vigente, se corresponde sustancialmente con la anterior categoría de días impeditivos, pues así resulta del hecho de que el artículo 137 defina el perjuicio personal por pérdida temporal de calidad de vida como «la indemnización por pérdida temporal de calidad de vida compensa el perjuicio moral particular que sufre la víctima por el impedimento o la limitación que las lesiones sufridas o su tratamiento producen en su autonomía o desarrollo personal» y concretamente en lo que aquí interesa el moderado en su art. 138.4 como aquel en que «el lesionado pierde temporalmente la posibilidad de llevar a cabo una parte relevante de sus actividades específicas de desarrollo personal», que se detallan en su art. 54 «como las relativas al disfrute o placer, a la vida de relación, a la actividad sexual, al ocio y la práctica de deportes, al desarrollo de una formación y al desempeño de una profesión o trabajo, que tienen por objeto la realización de la persona como individuo y como miembro de la sociedad». De acuerdo con tal regulación legal, si bien no puede estimarse que esos días impeditivos estén directamente vinculados a los de baja laboral, y así ha tenido ocasión de señalarlo el Tribunal Supremo, entre otras en sus sentencias de fecha 21 de enero de 2013 y 20 de junio 2011, ello no obstante, en esta última, ya se destaca que la baja laboral «constituye elemento de juicio revelador de tal carácter impeditivo», lo que parece evidente dado que sin duda entre esas actividades habituales cobran indudable relevancia, por ser las que normalmente ocupan la mayor parte de los esfuerzos y actividades físicas y mentales en el discurrir de las personas, las laborales.

D) El día impeditivo precisa de un plus en el sufrimiento

La consideración como impeditivos o no impeditivos de los días de curación ha de referirse no sólo a la actividad profesional de la víctima del accidente: el día impeditivo, como concepto indemnizatorio, precisa de un plus en el sufrimiento, de ahí la razón de que la cuantía de la indemnización sea superior. Por tanto no puede identificarse sin más con la baja laboral, sino que exige la dificultad en el ejercicio de tareas habituales de la vida diaria; no necesariamente las más elementales, sino las comunes o regulares, que por su frecuencia y extensión ocupan una buena parte de los esfuerzos y actividad física y mental diaria de la persona en cuestión.

E) Impedimento psicofísico para llevar a cabo la actividad laboral o profesional

El art. 138 del Texto Refundido de la Ley de Responsabilidad Civil y Seguro en circulación de vehículos a motor tras la reforma operada por la Ley 35/2015, no obliga necesariamente a calificar como días de perjuicio personal muy grave, grave o moderado (todos) los que el lesionado haya permanecido de baja laboral. Nada de ello dice la Ley, que en ningún momento utiliza la expresión «baja laboral». Lo que dice el apartado 5 de dicho precepto legal es que «El impedimento psicofísico para llevar a cabo la actividad laboral o profesional se reconduce a uno de los tres grados precedentes» . Pero ese impedimento psicofísico para llevar a cabo la actividad laboral no siempre coincide de modo exacto —de hecho, frecuentemente no es así— con los días en que el perjudicado haya permanecido desde el punto de vista administrativo de baja laboral. La jurisprudencia se ha referido a ello en numerosas ocasiones. La duración de la baja laboral y el tiempo de curación con impedimento para las ocupaciones habituales no tienen por qué coincidir. Así lo ha establecido la jurisprudencia de forma reiterada. Son innumerables las resoluciones de la denominada jurisprudencia menor que mantienen que el significado del concepto «día impeditivo» no ha de estar necesariamente vinculado al concepto laboral de baja, de manera que habrá impedimento siempre que el lesionado no pueda desplegar con normalidad cualquiera de sus actividades ordinarias, sin necesidad de que se encuentra siquiera en edad laboral. En ocasiones los dos períodos, baja laboral y días impeditivos, podrán coincidir, pero en otros los días de impedimento superarán a los de baja laboral o viceversa, debiendo atenderse a las circunstancias de cada caso concreto» y que «el tratamiento rehabilitador posterior a la fijación de las secuelas y la baja laboral no forman parte del período de curación al que se refiere la normativa civil». Constituye doctrina jurisprudencial consolidada la que señala que, para la fijación del período de curación o «incapacidad temporal» de lesionado, término que utiliza la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos de Motor, debe determinarse el momento en que se produce la estabilización de la lesión sufrida, entendiendo como tal aquél en que la lesión ya no puede mejorar más a pesar de los tratamientos médicos aplicados a la misma. Es en ese momento cuando debe considerarse que finaliza el período de curación, con independencia de que pueda seguirse tratamiento paliativo de dolores y/o molestias residuales, y con independencia también de las altas y bajas que puedan concederse desde el punto de vista laboral. Llegada la estabilización lesional, cualquier estado patológico que subsista en el lesionado — aunque siga recibiendo tratamientos paliativos, de rehabilitación, de toma de analgésicos o similares — debe considerarse como secuela y no como periodo de curación. Los días de baja laboral no suelen coincidir con los de estabilización lesional que informa la medicina forense y que deben ser objeto de indemnización habida cuenta los distintos parámetros que se toman para su determinación en unos y otros». Y es que efectivamente ése es el parámetro a que se refiere la Ley para indemnizar las lesiones temporales, pues el art. 134.1 LRCYSCVM señala que «Son lesiones temporales las que sufre el lesionado desde el momento del accidente hasta el final de su proceso curativo o hasta la estabilización de la lesión y su conversión en secuela». Estabilización de lesión y conversión en secuela que puede producirse mucho antes del alta laboral. Y en similares términos se pronuncia el art. 136.1 al definir el perjuicio personal básico. SAP Albacete, Sec. 1, 28 mayo 2020, 239/2020, rec. 238/2019.

F) Perjuicio personal particular, actividades específicas de desarrollo personal

El artículo 138.4 del Texto refundido de la Ley 35/2015, define el perjuicio personal particular como «aquel en que el lesionado pierde temporalmente las posibilidades de llevar a cabo una parte relevante de sus actividades específicas de desarrollo personal». Este grado del perjuicio personal por la pérdida temporal de calidad de vida presenta una similitud directa con la que era el día impeditivo en el anterior Baremo. Se habla en todo momento de actividades específicas de desarrollo personal, y no de actividad solamente laboral, por lo que para su interpretación tendríamos que acudir a la anterior definición de día impeditivo como «… aquel en el que la víctima está incapacitada para desarrollar su ocupación o actividad habitual», que tal, como ha establecido nuestra jurisprudencia, en reiteradas ocasiones, no tiene que ser laboral. Es precisamente, sobre la delimitación entre días impeditivos o no, durante el periodo de convalecencia de un lesionado, donde han residido en la interpretación del antiguo Baremo, los conflictos jurídicos más frecuentes, en tanto en cuanto no existe identidad entre el criterio médico legal y el concepto de la baja laboral. De esta forma es norma generalizada en la interpretación del anterior Baremo que el concepto de impedimento no está necesariamente vinculado al concepto de baja laboral, y que éste existió siempre que el lesionado no pueda desplegar con normalidad cualquiera de sus actividades ordinarias, sin vinculación alguna con el reconocimiento de la baja a efectos laborales, dando cabida tanto al reconocimiento del carácter impeditivo sin la existencia de esa baja laboral, o, incluso, sin que necesariamente se encuentre siquiera en edad laboral, como al hecho de que la existencia de la baja laboral no puede suponer «per se», el reconocimiento automático de la antigua situación de incapacidad temporal especialmente impeditiva, lo que ahora completamente se asocia y asimila a perjuicio personal particular moderado.